jueves, 19 de febrero de 2026

LA SERPIENTE DE AGUA CUANDO DESPIERTA

 

LA SERPIENTE DE AGUA CUANDO DESPIERTA




Crónica histórico–hidráulica de la Torrentera El Chullo y su influencia en la configuración urbana de Arequipa

1. Introducción

La torrentera El Chullo constituye uno de los sistemas naturales de escorrentía más antiguos y energéticos del valle de Arequipa. Su comportamiento hidráulico, históricamente conocido por la población rural y luego ignorado por la expansión urbana contemporánea, ha generado episodios reiterados de desborde, erosión y destrucción material.

En la memoria colectiva del territorio, El Chullo ha sido descrito como una “serpiente de agua”: aparentemente dormida durante largos periodos secos, pero capaz de despertar con violencia extrema durante eventos pluviométricos excepcionales, reconfigurando el paisaje y poniendo en evidencia los límites de la ocupación humana.

2. Evolución histórica de la sección transversal del cauce

2.1 Configuración histórica (hasta década de 1970)

Registros orales, fotografías aéreas antiguas y testimonios técnicos coinciden en que, hasta la década de 1970, la torrentera El Chullo mantenía un cauce natural de entre 10 y 12 metros de ancho, especialmente en sectores como Tahuaycani y la zona baja de Yanahuara.
Este ancho permitía:

·         disipación natural de energía,

·         zonas de expansión lateral,

·         amortiguamiento de crecidas estacionales.

En sectores de explayamiento natural, el cauce llegaba incluso a anchos cercanos a los 20 metros, especialmente antes de los procesos de canalización y ocupación urbana.

2.2 Situación contemporánea (1990–2020)

El crecimiento urbano acelerado, particularmente en urbanizaciones como Independencia Americana, Santa Fe y El Ángel, ha producido un estrangulamiento progresivo del cauce.
En eventos recientes, como el desborde de febrero de 2020, se ha documentado que la sección hidráulica efectiva se redujo a apenas 4–5 metros en algunos puntos críticos, debido a:

·         invasión de la faja marginal,

·         construcción de muros perimetrales,

·         edificaciones asentadas directamente sobre el antiguo lecho de la torrentera.

Impacto directo:
La reducción entre 50 % y 70 % de la sección transversal ha provocado desbordes simultáneos y multipunto, ya que el agua, impedida de circular libremente, busca alivio sobrepasando muros y taludes en diversos tramos aguas arriba.

3. Dinámica de energía y efectos de la canalización

La sustitución del lecho natural (piedra, arena y vegetación) por canalización de concreto liso ha modificado radicalmente el régimen hidráulico del Chullo.

·         La eliminación de la rugosidad natural reduce el coeficiente de fricción (Manning bajo).

·         El agua incrementa su velocidad y energía cinética, adquiriendo comportamiento torrencial.

·         Se generan impactos tipo “golpe de ariete” contra muros, curvas cerradas y obstáculos.

Caudales máximos estimados

Estudios técnicos atribuidos a la Autoridad Nacional del Agua (ANA) estiman:

·         Torrentera El Chullo: > 40.0 m³/s

·         Quebrada Azufral: ≈ 35.0 m³/s

·         Pasto Raíz: ≈ 9.11 m³/s

La convergencia de estos caudales en tramos de sección reducida explica la violencia hidráulica observada en las zonas bajas.

4. Hitos históricos y memoria hidráulica del territorio

Principales eventos registrados:

·         Década de 1910 – Gran aluvión de 1915:
Crónicas históricas describen arrastre masivo de lodo y rocas que elevó el nivel del suelo en Tahuaycani, evidenciando la capacidad geomorfológica del Chullo.

·         1951 – “La tormenta de los 400 años”:
Evento pluviométrico extremo que arrasó puentes rústicos iniciales entre Yanahuara y zonas altas, marcando el inicio de la preocupación técnica por su encauzamiento.

·         Década de 1980 – Tahuaycani:
Desbordes que afectaron áreas agrícolas antes de su urbanización masiva.

·         Década de 1990 – Primavera / Yanahuara:
Primeras evidencias de vulnerabilidad en urbanizaciones recientes.

·         Febrero de 2013:
Precipitación récord de 124.5 mm, activando todo el sistema de torrenteras de Arequipa.

·         Febrero de 2020 – Urb. Independencia:
Evento histórico: 4 viviendas colapsadas, 17 declaradas inhabitables. Demostró la insuficiencia de las obras de protección frente a periodos de retorno de 50 años.

5. Análisis hidráulico del “estrangulamiento”

La reducción del ancho del cauce de 10 m a 5 m (o menos) genera efectos físicos críticos:

·         Sobreelevación del tirante (Backwater Effect):
El nivel del agua aumenta de forma desproporcionada, generando ondas de retroceso y desbordes aguas arriba.

·         Incremento de velocidad crítica:
El cauce se convierte en un “tobogán hidráulico”, donde el momento lineal del flujo es capaz de derribar estructuras diseñadas solo para presión estática.

6. El Chullo en la “memoria del miedo” urbano

Eventos como el desborde de 1989 en la zona de El Ángel y el denominado “cruce crítico” en la Vía de Evitamiento han consolidado al Chullo como un punto de riesgo histórico recurrente.
Estos cuellos de botella, donde se acumulan sedimentos gruesos, provocan represamientos súbitos y saltos del cauce fuera de su traza original.

7. Relación geológica y topográfica

El Chullo sigue una línea natural de debilidad topográfica, con una pendiente media superior a la de otras torrenteras como San Lázaro.
Esta pendiente explica su alta capacidad de arrastre de bolones, que actúan como verdaderos proyectiles hidráulicos durante eventos extremos.

8. Conclusión técnica 

Desde una perspectiva histórica, hidráulica y de gestión del riesgo, la decisión de priorizar taludes en lugar de gradas rígidas resulta técnicamente más segura:

1.       Flexibilidad estructural:
Los taludes absorben mejor vibraciones y escorrentías laterales.

2.       Drenaje natural:
Evitan acumulación de presión hidrostática.


Cierre

La torrentera El Chullo no es un accidente aislado, sino un sistema vivo, con memoria histórica, geomorfológica y social. Ignorar su comportamiento equivale a repetir, cíclicamente, los mismos desastres. Reconocerla y respetarla es una condición indispensable para cualquier intervención responsable en su entorno.

 

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