domingo, 14 de junio de 2015

EL ESPACIO PUBLICO





      • La Plaza España es una estructura urbana del s. XVI de hecho que se encontraba en la zona marginal entre la ciudad española y la Iglesia de Indios de Santa Marta, más tarde en el s. XIX se configura como una plaza racionalista con part terre y jardines siguiendo la moda europea de la época asimismo junto a ella quedaba el Fuerte del mismo nombre sobre el cual se levantará la cárcel de Siglo XX (1913) y luego la Corte Superior de Justicia (1985), conformándose a partir de la remodelación de la antigua plaza un espacio de carácter público y diseñado para ser un nodo de justicia. Lo cierto es que nunca llego a ser ese espacio de gran dinámica por falta de un adecuado programa de gestión cultural; en sus explanadas son eventuales algunas ferias de poca difusión. La idea del Sr. Alcalde es extraña pues las plazas publicas deben ser espacios que propicien el cultivo de la urbanidad y la civilidad y de hecho debería de pensarse en una serie de actividades de gestión cultural que realcen los valores patrimoniales de la ciudad y el buen uso de los espacios, la interacción de la población y la recreación. 
      • Es bueno quizá que pasen estas anécdotas políticas para recordar el rol de los espacios abiertos. Y aprovecho para poner de manifiesto como los parques que deben ser lugares donde se practique la interacción social, el acto comunitario y la urbanidad, ahora son intocables por las rejas, allí un niño debe aprender a relacionarse cuando acepta jugar con otro niño y cuando presta sus juguetes esta haciendo comunidad y si cuida de no ensuciar su parque esta creando urbanidad. Estos escenarios que complementan la formación ya cada día son menos y como puede verse la Plaza España esta lejos de serlo porque ni propiciamos actividades y más cuando pensamos que allí es mejor destinarlo a otros roles solo damos solución a coyunturas y no a problemas verdaderos.

domingo, 17 de mayo de 2015

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA IGLESIA DE LA COMPAÑÍA


ORATORIO DE 1578

En el año de 1573, hicieron su ingreso a Arequipa los primeros Jesuitas, éstos provenían del Cuzco, donde tenían un importante asentamiento, éste primer ingreso a la ciudad fue sólo de paso pero el pueblo arequipeño, conocedor de la labor desplegada por la compañía de Jesús, pidieron a los jesuitas quedarse, realizando una colecta pública que reunió la suma de 27,508 pesos pero la instalación jesuítica se cristalizó cuando les fue donados unos terrenos en las proximidades a la plaza de armas.
A finales del Siglo XVI, un pequeño oratorio fue levantado sobre los terrenos que habían pertenecido a Don Lucas Martinez Vegazo, según Ruben Vargas Ugarte este hecho quedó registrado en el año de 1578 no teniéndose una fecha precisa del año de su construcción, pero calculándose el hecho a mediados de ese mismo siglo. Este oratorio es pues, el primer indicio que se tiene del inmueble que evolutivamente daría origen a lo que hoy en día conocemos como la Iglesia de la Compañía de Jesús.

LA PRIMERA IGLESIA DE 1610

Nos encontramos ahora  a comienzos del siglo XVII, donde gracias a la donación de un solar vecino al oratorio existente, por parte del comerciante Diego Hernandez Hidalgo, se construye la primera iglesia concluida en el año de 1610, pero por lo reducido de sus proporciones, ésta tubo una muy corta duración pues 11 años después se inició la erección de otra de mayores dimenciones culminada a finales de siglo y de características similares a las que conocemos hoy en día.
En la construcción de las Iglesias intervenían una gran cantidad de personas, entre maestros, alarifes y peones, y dado el período de duración de una obra no siempre el que la comenzaba podía concluírla; se presume que el maestro autor de la primera Iglesia fue Gaspar Baez, con la colaboración de los alarifes Bartolomé Pérez, Juan Carreño, Alonso Bordón y Juan García de Marmol.

LA IGLESIA DE 1621

A partir de la construcción de esta Iglesia ya no podemos hablar de etapas tan marcadas como las anteriormente descritas, pues de la evolución de ésta nace la que conocemos hoy en día. Esta Iglesia fue realizada por el maestro cantero Simón de Barrientos, del hermano Andrés Alonso y de Esteban de Valencia quien según el Deán Echeverría cerró las bóvedas de la nave central .
 Al comienzo, la planta de esta iglesia era en forma de cruz latina, pues repetía el modelo de la gran mayoría de los templos jesuítas construídos en el Perú drivados de la célebre Iglesia del Gesú en Roma, por lo que podemos concluir que las naves laterales, de menor altura, son de posterior data.
El crucero de esta iglesia estaba cubierto por una cúpula de media naranja por la que se difundía la luz al presbiterio y a los brazos del transepto, tal como podemos verlo hoy en día.

LA IGLESIA EN LOS TERREMOTOS
Si bien la iglesia no sufrió mayores alteraciones producidas por nuevos planteamientos, si lo hizo por los terremotos que sufrió la ciudad, como los de 1582, 1687, 1868, 1958 y 1960, siendo sin embargo el sismo de 1979, que no alcanzó el grado de terremoto al registrarse 5.6 grados en la escala de Ritcher, el que ha causado los mayores daños y fallas que vemos hoy en día.
Es muy dificil poder estimar cuales han sido las transformaciones que ha ocasionado cada uno de los sismos ya que no se guardaba un registro documentado, pero sabemos por ejemplo que en la restauración del sismo de 1960 se utilizó concreto para reforzar el campanario que habia colapsado, y que presumiblemente se ha utilizado también concreto para el reforzamiento de vigas y columnas que a simple vista son inapreciables.


LA PROBLEMÁTICA ARTÍSTICA


Como ya se ha mencionado, los planos originales de este magnífico templo fueron confeccionados por el maestro Gaspar Báez, siguiendo básicamente el esquema general venido de Europa, tanto del modelo copiado de la iglesia de Gesú en Roma, como de las técnicas constructivas utilizadas en la península, pero es precisamente en esta iglesia donde se logra el mestizaje más armónico y logrado entre las técnicas europeas y el arte indígena, expresado privilegiadamente en la forma de tallar la piedra, tanto en los relieves y técnicas utilizadas como en los motivos de su decoración, como puede verse principalmente en sus magníficas fachadas.

Fachada Principal
Llamamos así a la fachada que da frente a la calle General Morán. Está considerada entre las mejores expresiones del estilo barroco mestizo hispanoamericano y consta de dos pisos o cuerpos.
El piso inferior posee tres calles entre dobles columnas, la calle central es continua en el piso superior, también entre dobles columnas, y remata en un frontispicio trilobulado. En la calle central del primer piso se encuentra la puerta principal de madera de cedro y adornada con grandes clavos de la época. Sobre la puerta, en el segundo piso, existe una hornacina que hace las veces de ventana. Una concha avenerada y unas rosetas ornamentan la hornacina, bajo la cual se proyecta una notable ménsula, que en otros tiempos sostenía una gran cruz de piedra.*
Volviendo al piso inferior podemos mencionar que el friso lleva un pámpano o sarmiento con rosetas geométricas y unos medallones que contienen las letras SD, SF, SI y MN, iniciales de las palabras latinas Sanctus Deus, Sanctus Fortis, Sanctus Inmortales , Miserere Nobis ( Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, Ten misericordia de nosotros) . Los cuatro pares de columnas descansan sobre un pedestal de piedra corrida y con tallados geométricos; cada columna está decorada en su tercio inferior por molduras en zigzag , y culminan en capiteles corintios con hojas de acanto. Las calles laterales están decoradas con relieves de querubines y unos escudos con las palabras “ EL AÑO DE 1698”. Sobre las dobles columnas exteriores de este primer piso, encima del entablamiento, podemos ver unos trozos de frontones curvos y prominentes, y sobre ellos unos bellos pináculos ligeramente desviados.
En el segundo piso se repite el juego decorativo, en las dobles columnas y en el entablamiento  que éstas sostienen; con la diferencia de las molduras en las columnas, que son en espiral. En el friso se hallan esculpidos los anagramas de María y José, a los costados, y de Jesús al centro. A ambos lados de la hornacina destacan sendas águilas bicéfalas, insignia de los Habsburgos bajo cuyo reinado se edificó la iglesia.
La profusa decoración de la fachada es sorprendente, pues todos los espacios han sido rellenados por diversos temas decorativos en bajo relieve, formando un frondoso tapiz que se desborda por los lados en bello contraste con el fondo liso del muro que le sirve de pantalla . se debe destacar la habilidad para entrelazar armónicamente elementos decorativos peninsulares, como las lacerías, mudéjares o motivos churriguerescos como racimos de uvas, rosetas o granadas, ángeles y querubines, veneras compostelanas y mascarones renacentistas, con elementos incaicos y preincaicos como ese curioso gato-tigre con cuerpo de miriápodo, propio de la mitología altiplánica; no faltando representación de la flora local, como choclos y cantutas.

Fachada Lateral.
Esta portada fue diseñada y construída por el maestro cantero Simón de Barrientos en 1654. Está considerada como una de las más antiguas muestras de arte mestizo arequipeño, pues señala puntos de partida para el complicado tapiz de la fachada principal. En su originalidad presenta reminisencias de estilos anteriores, de principios de siglo.
Un frontón muy abierto y elevado sobre el arco de medio punto de la puerta, alberga bajo una gran concha devenera ( símbolo del santuario de Santiago de Compostela), el bajo relieve del apostol Santiago, a quien el templo está dedicado. El apostol aparece en actitud guerrera, montado a caballo y con el sable en alto, decapitando moros, los clásicos enemigos de la fe. Las cabezas de los vencidos juntamente con el emblema de la media luna, se ven pisoteados por las patas del caballo. Las crines del animal se desenvuelven de manera original en grandes espirales. En la parte inferior del frontón hay una ménsula labrada sostenida por dos sirenas con alas de ángel. Las columnas con capiteles corintios, están decoradas en su parte inferior con molduras en zigzag, motivo que se repite en las columnas del primer piso de la fachada principal . Sobre los capiteles hay unos frisos con relieves que presentan al León de San Marcos y al Toro de San Lucas.
Sobre las cornisas del entablamiento, sendos pináculos producen un equilibrio armónico. En los Intercolumnios podemos ver una pequeña repisa al pie de unos escudos con el monograma de Jesús (JHS) y un sencillo tema decorativo.
Son también de mencionar los casetones que adornan las jambas y el arco de la puerta, elementos decorativos más frecuentes a comienzos de siglo XVII que en la época en que se edificó la iglesia, cuando ya el barroco había sentado sus reales en el estilo arquitectónico.

Interiores.
La distribución interna de la iglesia corresponde a la planta basílica jesuítica, con una nave principal al centro y dos menores a los lados, cúpula de media naranja en el crucero, bóvedas de cañon, santuario, sacristía y coro alto. Una serie de semicolumnas jónicas adosadas a gruesas pilastras separan los arcos y sostienen un solo entablamiento, con arquitrabe, frisos y cornisas, sobre las cornisas, contrastando con la blancura del sillar de los muros y de las bóvedas, una roja balaustrada circula por todo el contorno interior del templo. Antiguamente todos las superficies interiores estaban recubiertas de policromías , como todavía puede admirarse en la sacristía antigua, o capilla de San Ignacio, ahora luce el sillar a cara vista.



Capilla de San Ignacio
La antigua sacristía de la iglesia, hoy conocida como capilla de san Ignacio, es una hermosa muestra de arte decorativo colonial arequipeño, sólo comparable con las capillas interiores del monasterio de Santa Teresa. Impresiona el extraordinario colorido de sus paredes y cúpula, cuya viveza e intensidad se mantienen a través de los siglos, con apenas ligeros retoques. El frondoso decorado, reproduce un ambiente tropical, con extensas enredaderas de flores  exóticas que alternan con frutos y pájaros legendarios de vívidos colores. Es indudable que la constante relación de los jesuitas de Arequipa con las misiones de las selvas tropicales fue el factor determinante para esta clase de ornamentación.
La cúpula de esta media naranja, con un tragaluz en la cúspide. Sobre la cornisa en la que se sustenta se pueden ver ocho imágenes de santos que guardan en su interior sus propias reliquias. En las cuatro pechinas de los ángulos figuran los evangelistas con sus símbolos respectivos: Juan con el águila, Lucas con el toro, Marcos con el León y Mateo con el hombre. El aguamanil es de gran belleza, está hecho de piedra de huamanga no transparente y de una sola pieza y presenta en forma destacada el monograma IHS. Unas columnas con figuras de piernas y rostros  humanos flanquean el aguamanil. Frente a la entrada destaca un gran lienzo de Bitti, que representa la “ Visión de la Storta”, célebre episodio de la vida de san Ignacio que decidió el rumbo de su “ Compañía”. Hay también otras telas que adornan la capilla. Por último mencionemos tres , alacenas con bellas puertas de madera tallada y policromada, muy bien conservada a pesar de tener más de 300 años.


Retablos, Tallas y lienzos
El retablo del altar mayor, es una magnífica composición del más puro estilo barroco churrigueresco . es obra del maestro tallador Juan de Salas, quien utilizó para su obra 447 piezas de cedro y roble, 21 alisos y algunos palos de sauce y lloque. Sobre el tallado en madera hay una cobertura generosa de pan de oro, que a los rayos del sol emite destellos. El sagrario de pura plata repujada, es obra del maestro cusqueño Pedro Gutierrez. En el centro del retablo hay un óleo de Bernardo Bitti S.J. , máximo exponente de la pintura colonial en Arequipa que presenta a la virgen de la candelaria. A los lados, en sendas hornacinas, están las imágenes en madera policromada, de San Ignacio de Loyola, en el lado derecho, y de San Francisco de Borja, a la izquierda. En el segundo piso, a la derecha se halla San Juan Berchmans, y en el lado izquierdo San estanislao de Kostka, ambos jóvenes estudiantes jesuitas que murieron en la flor de su juventud. Más arriba, san Joaquín y Santa Ana , padres de la virgen María; al centro, una imagen moderna del corazón de Jesús, sobre ella el padre eterno, flanqueado por San Juan Bautista y San Juan Evangelista.
Es interesante considerar que a ambos lados del retablo principal en el mismo presbiterio, hay unos relieves en el sillar del muro, sobre unas arcaicas alacenas de madera. Estos tallados representan a Colón llevando las columnas de Hércules ; debajo de él, los rostros de los Incas (Lado Derecho) y de los jesuítas, posiblemente fundadores de la iglesia (Izquierda).
En la Nave derecha Hay otro hermoso retablo, también tallado en madera sobredorada. Se le llama “ El retablo de los fundadores” pues en el hay imágenes de varios santos fundadores de órdenes dominicos y franciscanos, respectivamente. Sobre la imagen de Santiago está San Agustín de Hipona , cuya regla siguen los agustinos; a sus lados, san Juan de Dios, fundador de los juandeidianos, y San Pedro Nolasco, de los mercedarios. Finalmente en el piso superior, flanqueando la imagen de Cristo, San Antonio Abad (der.), fundador del movimiento monástico cristiano, y San Pacomio (Izq.), creador de la vida religiosa cenobítica, en el siglo IV.